Evaluación de porcentaje del consumo de calorías mediante la ingesta de bebidas, en estudiantes de la Universidad Veracruzana

Yeny Paola Carmona Figueroa et al

Resumen


Los resultados de la encuesta nacional Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT), nos mencionan que la prevalencia de sobrepeso y obesidad en México siguen aumentando el 75.2% de la población mexicana mayor de 20 años padece sobrepeso (39.1%) y obesidad (36.1%), cifras consideradas como alarmantes (INEGI, 2018).
Las prevalencias de sobrepeso y obesidad, así como las enfermedades crónico-metabólicas relacionadas a estas han incrementado con rapidez en México las evidencias científicas señalan que las bebidas con aporte energético incrementan el riesgo de obesidad (Juan, Onofre, Martín, Carlos, et al., 2008).
Cabe mencionar que las guías nutricionales en México se han enfocado hasta el momento en los alimentos, esto a pesar de que la ingestión de energía proveniente de las bebidas representa el 21% del consumo total de energía de adolescentes y adultos mexicanos. Las calorías de los líquidos en particular bebidas azucaradas, jugos, leche entera y alcohol contribuyen al consumo excesivo de energía vinculado con la obesidad (Vartanian y Schwartz, 2007).
México y la unión Americana, son países que presentan los más altos índices de obesidad en adultos asociado al elevado consumo de bebidas carbonatadas un mexicano promedio bebe 163 litros de refrescos al año, que representa medio litro al día (Rodríguez-Burelo, Avalos-García, Concepción López-Ramón, 2014).
Un estudio encontró que la ingestión de 450 kcal a partir de bebidas de frutas azucaradas produjo aumento significativo de peso corporal (DiMeglio y Mattes, 2000).
Por otro lado estudios sobre sensación de hambre y control del apetito muestran que las bebidas ricas en azucares simples tienen menor capacidad para producir saciedad que los alimentos sólidos, esto induce a una mayor ingesta de energía.
La Organización Mundial de la Salud (OMS, 2003) recomienda evitar la ingesta de bebidas azucaradas, ya que se ha calculado que cada lata o bebida azucarada consumida aumenta en un 60% el riesgo de acabar siendo obesos.
En este aspecto cabe mencionar una dieta saludable no requiere líquidos para satisfacer las necesidades de energía, en consecuencia el agua potable puede utilizarse para satisfacer casi todas las necesidades de líquidos en los individuos sanos.
En México por iniciativa del secretario de Salud se crea un Comité de Expertos para las Recomendaciones de Bebidas a fin de proporcionar una guía sobre los beneficios y riesgos nutricionales y para la salud de varias categorías de bebidas, este comité propone que las calorías provenientes de bebidas no deben rebasar 10% de las recomendaciones de energía (Juan, et al., 2008).


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DOI: https://doi.org/10.25009/revmedforense.v5i4%20sup.2898

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REVISTA MEXICANA DE MEDICINA FORENSE Y CIENCIAS DE LA SALUD, Revista de Divulgación del INSTITUTO DE MEDICINA FORENSE de la UNIVERSIDAD VERACRUZANA.

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